Laundry and Coffee

Pareja Viajera

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Pareja viajera

El relato de nuestro viaje por Marruecos 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

20 de enero

Nuestro viaje comienza con la salimos de Barcelona a las 6:30 AM, una duración de poco menos de 2 horas donde podo se pudo aprovechar para dormir, Ella nunca lo hace y por consecuencia yo tampoco. Llegamos sobre las 9:00 al aeropuerto de Marrakech, notamos el ligero cambio de aire, uno mas seco, un calor frio que no se podría sentir en la humedad de Barcelona pero que, respirando ese instante, contemplando aquello, nos damos cuenta de que será nuestra semana de relax y disfrute después del estrés que había conllevado el mes anterior.

Por suerte el Riad donde nos quedamos nos envi√≥ un chofer para llevarnos al centro y luego al alojamiento. Vimos que era la mejor soluci√≥n calidad-precio, ya que el precio fueron 15 euros, si fuera un taxi particular son 10 euros y si tomas el transporte p√ļblico seria 5 (aunque este resulte agobiante y no tan c√≥modo). Entonces la mejor opci√≥n siempre resultara un taxi particular, por comodidad y por precio.

Llegamos a la plaza mas conocida de Marrakech, plaza Jemaa-elFna, nuestro viaje se centr√≥ m√°s en La Medina. Nos alojamos en el Riad Amiris, era un alojamiento obligatorio y adem√°s de los m√°s abundantes, as√≠ que no se pod√≠a evitar. El lugar, con un gran patio interior y la t√≠pica fuente en medio, como todas estas edificaciones se busca una temperatura fresca para combatir las temperaturas de casi 50 grados que llega e verano, esto puede jugar en contra si llegas en enero y a las 10 de la ma√Īana, sin embargo vale la pena.

Despu√©s de descansar y recuperar las horas de sue√Īo, que ella no me permiti√≥ realizar en el avi√≥n, salimos a visitar los famosos merados de la medina, sin ruta prevista, solo perdernos para percibir mejor el lugar, finalmente pudimos decidirnos por un lugar a almorzar, Naranj Restaurant, un lugar que nos enga√Īa por la modesta entrada pero que nada tiene que ver en el interior, como un buen servicio y probando unos platos muy buenos que servir√≠a como preludio de lo que vendr√≠a en los siguientes d√≠as.

Despu√©s de volver a perdernos en esos callejones y contemplar la cantidad de vida que hay lo estresantes que puede ser seg√ļn la zona por lo vendedores que se apresuran por venderte algo pero que sin ellos no tendr√≠a el encanto que es conocido el lugar.

Cansado y con dolores en los pies paramos cerca de nuestro Riad a cenar algo, en este caso fue en Bakchich Caf√©, un sitio muy colorido, mesas peque√Īas m√ļsica de fondo y una comida muy buena, probamos por primera vez en Cusc√ļs en nuestro viaje, y os aseguro que para nada fue el √ļltimo, fue un lugar con encanto para para un momento y descansar de tu ruta. 

Volvimos a nuestro Riad, consecuencia también del cansancio tanto del viaje como de las semanas anteriores a nuestro viaje, además de unos pies algo doloridos

Fue un buen primer contacto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


21 de Enero

Bien descansado, ya que dormimos hasta muy tarde, intentado recuperarnos del día anterior. Y después de tomar un buen desayuno, nos marchamos a iniciar nuestra ruta, esta vez mas controlada y recomendada por nuestro recepcionista de nuestro Riad, el cual a veces podía resultar o muy motivado o muy pesado.

Bajando por las calles estrechas y coloridas de la calle  Riad Zitoun el Jdid llegamos a nuestra primera parada, el Palacio de la Bahia, la entrada costo 10 Mad (1 euro) pasamos por un entrada larga donde nos rodeaba unos naranjos y poco a poco nos alej√°bamos del bullicio del exterior, llegamos al palacio, un lugar diferente de lo que se puede ver fuera, un lugar tranquilo con muchos patio‚Ķy muchos turistas. Esto llevaba a que resultase dif√≠cil conseguir una buena foto que tanto le gusta a ella, nos obstante el lugar es una parada obligatoria si se visita Marrakech. Un lugar que vale la pena visitar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Salimos de nuestro punto para para en mercado no muy lejos de ah√≠, el mercado jud√≠o. Nos hubiese gustado estar mas tiempo ah√≠, se trata de un lugar muy colorido con mucho encanto pero que por los ‚Äúguias‚ÄĚ que hay mucho por la cuidad no se pudo ver, por el continuo hostigamiento para que compremos en su mercado resultaba que pod√≠a espantar mas ya que la presi√≥n que se recib√≠a resultaba incomoda. 

Despu√©s de que conseguimos salir de este lugar paramos en la plaza Jardin Sidi Hmed El Kamel donde exist√≠a una gran variante de lugares para comer, y sin oponer mucha resistencia paramos a comer en el restaurante del primero que se ofreci√≥. Un lugar sin mucho mas que decir, se trataba de algo tur√≠stico, con un servicio adecuado a ellos. 

Despu√©s de recuperar algo de fuerzas partimos hacia el Palacio El Badii, pero que debido al retraso que tuvimos en el restaurante no pudimos llegar al tiempo, ya que este cerraba a las 5, sin embargo, solo para informar la entrada eran unos 20 Mad (2e uros). Pues que esto dignifico un peque√Īo cambio en nuestros planes decidimos dirigirnos nuevamente a la plaza Yemaa el Fna, que no defrauda par dar un paseo y acojonarnos con las serpientes que abundan. Nuevamente nos perdimos por las estrechas calles de los mercados, un deporte que nos gusta.

Nos encontramos nuevamente con estos ‚Äúguias‚ÄĚ que abunda para ofrecernos ir al mercado del color, un evento, que aparentemente todos los d√≠as son el ultimo d√≠a para verlo. Quiz√° motivados por el cansancio o en ese momento no ten√≠amos un rumbo fijo, decidimos seguirlo y ver de que se trataba. Llagamos ah√≠ y ah√≠ el √ļnico color que hab√≠a era el azul del cielo y el verde de la menta que te ofrecen al llegar, que realmente hacia falta, puesto que el olor a amoniaco y heces era considerable, en cuento vimos la oportunidad decidimos marcharnos y reanudar con nuestra ruta hacia ninguna parte. Despu√©s nos dimos cuenta de que se trataba de un enga√Īo para cobrar un precio desorbitado para la ruta de que se trata y para terminar en un mercado donde te sientes obligado a comprar algo. Desde entonces miramos con pena a cualquiera turista que este acompa√Īado pensando si se dirigir√°n a ‚Äúla fiesta del color‚ÄĚ, el cual resultar√≠a que es el √ļltimo d√≠a para verlo.

Siendo con aquello que nos encanta disfrutamos del encanto de La Medina para volver a terminar en nuestra plaza de siempre o poder tomar algo refrescante y ella un té mientras veíamos como el sol se posaba en la torre de la mezquita de Koutoubia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

22 de enero

No se puedo evitar tomarnos horas descansado, tirados en la cama, con un desayuno acompa√Ī√°ndonos.

En el destino de hoy fue, dirigirnos al Ville Nouvelle, pensamos cambia un poco el encanto de La Medina. Concretamos nos dirigimos a Amal Center, ella no pod√≠a aguantar un segundo mas sin comer y empezaba a yo tampoco aguantarla (PD: Te quiero). Se trata de un restaurante en un jard√≠n, alejado del centro, un lugar precioso. Todo lo recaudado es para una asociaci√≥n para ayudar a las mujeres de bajos recursos o todas aquellas que necesitaban ayuda. Si bien el men√ļ era corto la comida era muy buena, las camareras muy atentas y un ambiente realmente agradable, el un men√ļ para dos personas costo unos 200 MAD. Un sitio realmente recomendable.

No muy lejos de ahí, los Jardines de Majorel, como muchos de los lugares del lugar, muy frecuentado por turistas, pero resulta un buen lugar para descansar y bajar la comida, paseando por su interior nos lleva un mundo diferente, un lugar muy económico para ir mas si eres estudiante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Si buscas alejarte de lo pintoresco de La Medina y realizar unas compras en un lugar mas similar a lo que estamos acostumbrado a ver en las ciudades europeas, es bueno dar un aseo en el centro de esta ciudad, centros comerciales por todas partes tomarse algo en una cafetería e ir de compras, no obstante no es de nuestras actividades favoritas, ya que si nos vamos de Barcelona a un país africano no es para volver a otro centro más bien europeo

 

 

23 de enero

 


Ayer volvimos temprano a nuestro riad, ya que hoy teníamos que levantarnos temprano, hoy empezaba nuestra ruta hacia el desierto de Merzouga

Nos encontramos con nuestro transporte a las 7 de la ma√Īana y con ellos a dem√°s viajeros como nosotros para ver el espect√°culo del desierto. Nos esperaba muchos kilometro y horas de viaje.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Ella se encontraba mal, debido al continuo vaiv√©n de la carretera por la que pas√°bamos, se trababa de los Atlas, una carretera que, si no est√°s acostumbrado puede provocar mareos, despu√©s vimos era algo normal que inclusos a los propios lugare√Īos les parec√≠a duro aquella ruta. Buscando cambiar de asiento con otros compa√Īeros para ver si mirando mejor la ruta ayudaba al mareo, nos encontramos con un alem√°n y un asi√°tico que de una manera muy mal educado pr√°cticamente nos mandaron a la mierda, nos parecieron muy subnormales y, posteriormente, nos dimos cuenta de que no √©ramos los √ļnicos en pensar eso.

Una de nuestras paradas era para dar un paseo por la Ksar A√Įt Ben Sa√Įd un pueblo presioso, un oasis dentro de ese desierto donde nos encontr√°bamos, protagonizadora de muchas escenas de muchas pel√≠culas o series, como The Gladiator, Game of Thrones, etc. Una parada que realmente a valido la pena. En la cima de este pueblo podemos ver un contraste del desierto, √°rido y caluroso, con las monta√Īas nevadas del Atlas, una panor√°mica incre√≠ble.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Terminada la visita comemos en unos de los restaurantes marcados por el tour, una experiencia que no estuvo para nada a la altura de lo visto anteriormente, la comida mala y servicio mal. Que podría entenderse teniendo en cuenta la cantidad de viajero que recibió a la hora de comer, pareciera que solo buscaba vender sin mostrar interés por el servicio que se daba.

Retomamos nuestra ruta y esta vez mas tranquilo y sin mareos que teníamos al principio, un viaje mas tranquilo, todo hasta llegar nuestro hotel donde pasaríamos una noche fría y algo incomoda, un hotel de paso, y menos mal porque no daba ganas de seguir otra noche más ahí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

24 de enero


Salida temprano, otra vez, para esta vez llegar a nuestro destino final con otras horas de bus para llegar y con unas paradas interesantes, como el pueblo nómada y ver la manera de edificar que se tenia y se sigue teniendo, además que yo, desde hace mucho que no veía, desde Bolivia. Desde mi punto de vista interesante la manera de tratar las viviendas y como acondicionarlo para soportar la climática de la zona. Paramos a tomar un té con una familia vendedora de alfombras, una muy buena atención y unas alfombras preciosas que, debido a nuestro presupuesto, no pudimos llevarnos ninguna.

Saliendo de ah√≠ conseguimos encontrar una farmacia y comprar aquellos que no hacia falta para llevar a cabo nuestro viaje de vuelta. Antes de comer paramos en un gran ca√Ī√≥n perfecto para escaladores, que, aunque frio daba ganas de quedarse mas tiempo. Paramos a comer en una casa ideal, al sol, para combatir el frio, cerca de un rio con una vista a lo lejos de nuestra anterior parada.

Quedaban 3 horas, que nos resultaron eternas y más aun con las ganas de pisar las arenas del desierto. Finalmente llegamos a Merzouga, nuestro lugar de destino, por fin podríamos ver el desierto y ver aquello que nunca habíamos visto, pero antes tendríamos que llegar ahí, montados en nuestros dromedarios. Un recorrido increíble adentrándonos en el lugar inmenso, un recorrido increíble pero doloroso, para nuestras entrepiernas que nos costaría sentarnos en mucho tiempo al día siguiente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Llegamos a nuestro campamento, por fin hab√≠amos llegado, vimos todo y nada a nuestro alrededor, como todo aquello era tan grande y nosotros tan peque√Īos. Solo pude sentarme al lado de ella y disfrutar ese panorama, estar agradecido de estar ah√≠, pero aun mas con ella, y como hab√≠amos llegado hasta este momento y sabr√≠a que no ser√≠a el ultimo.

Bajamos a nuestro campamento, una cena en el desierto, y posteriormente m√ļsica bajo las luces de las estrellas, por que si, a diferencia de las ciudades, aqu√≠ se pueden observar las estrella. M√ļsica t√≠pica berebere rodeando la hoguera que nos calentaba del frio invierno, para terminar por dormido en nuestra habitaci√≥n ah√≠, en el desierto.

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

25 de enero

 


Despu√©s de escuchar discutir a nuestro compa√Īero de viaje, una pareja, sobre si √©l ten√≠a o no una relaci√≥n...como decirlo, muy cercana con su madre y enterarnos de toda su relaci√≥n a distancia, volvimos a despertar temprano, para poder ver salir el sol sobre las grandes dunas montado en los dromedarios, teniendo todav√≠a los dolores de c√≥mo fue la ida. Fue un panorama incre√≠ble que no hizo olvidar esos dolores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Al llegar a desayunar al campamento clave, nos dimos cuenta del tiempo que estuvimos y el poco tiempo que fue, nos hubiese gustado estar mas tiempo y mas teniendo en cuenta que nos esperaban unas 12 horas para volver a Marrakech.

Con parada cada dos oras para aguantar el duro trayecto, pero pensado que nuestro chofer lo pasaría peor al tener que aguantar todo esto y pasando por esas rutas las sinuosas.

Por fin llegamos a Marrakech sobre las 9, esta vez nos quedamos en el Riad Le Rubis, un lugar precioso, pero llegamos directamente a descansar y comer algo, hoy no teníamos las fuerzas para salir a comer fuera, solo buscábamos nuestra cama para descansar. No quedamos con una habitación preciosa con vistas hacia la plaza Jamaa el Fna.


26 de enero


Desgraciadamente parece que Marrakech no nos quer√≠a mucho el ultimo d√≠a que nos quedaba, un d√≠a nublado sin el calor ni el ajetreo que se le recuerda siempre. No obstante, coincidimos con los rezos de los creyentes lo que hacia que no hubiese eje bullicio tan caracter√≠stico. No obstante, volvimos a realizar nuestra actividad favorita, que es perdernos por las calles, y m√°s esta vez porque ten√≠amos la intenci√≥n llevarnos recuerdos y sobre todo especias, volvimos al mercado jud√≠o, un lugar que nos deb√≠a una buena ruta. Ah√≠ nos encontramos con una tienda precioso, con los dependientes agradables y atentos, nos llamo mucho la atenci√≥n y la calidez con la que nos trat√≥. 

Compramos aquellas especias que tantas ganas ten√≠amos de llevarnos, pero el cambio de divisa nos jug√≥ una mala pasada, y no nos dimos cuenta hasta el momento de pagar, especias para tajines, te, arcillas, y dem√°s cosas, unos 70 euros y teniendo en cuenta que no han hecho un descuento, pero resultaba decir que no, teniendo en cuenta la manera que nos trat√≥ y los regalos que hizo, no obstante nos fuimos con una buen recuerdo y para un largo periodo de tiempo, como hasta para la vuelta hacia este incre√≠ble lugar. Seguimos con nuestro recorrido con esa sensaci√≥n de a√Īoranza desde antes de ni siquiera irnos, pero con el recuerdo que tendremos cuando lleguemos a nuestra ciudad. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Antes de volver a nuestro riad a tomar un √ļltimo descanso para disfrutar de nuestra ultima noche en esta cuidad paramos a comer en Chez Brahim, un lugar dif√≠cil de ver desde la calle, algo escondido, pero con una comida muy buena y un lugar tranquilo. 

Por fin salimos a nuestra ultima noche a ver aquello que dejaremos en pocas horas y que mejor que dar un paseo por ese juego de luches de nuestra plaza principal, esa cantidad de vida y ruido que en lo personal me encanta, y mas aun ese olor a comida callejera, la mas autentica para mi gusto, despu√©s de ver tantos lugares donde podremos degustar nuestra ultima cena, por fin no sentamos en una. No s√© si ser√° por estar en medio de la plaza, por el olor que sale de todas partes, por el ruido, el humo de la comida reci√©n hecha o porque era nuestra √ļltima noche pero tengo que decir que fue la mejor cena que comimos desde que pusimos nuestro pipes en tierra Marroqu√≠, solo nos quedaba disfrutar de esta noche y de la vida que abundaba en el lugar, para despu√©s volver a nuestra cama, ma√Īana nos vamos.

 

27 de enero

 


Con la morri√Īa de tener que dejar el lugar nos despertamos y partimos al aeropuerto. De camino vemos la tranquilidad del lugar donde est√°bamos la noche anterior, ya no estaba esa muchedumbre, de repente era todo tranquilo, como marcando el final de una fiesta, de nuestro viaje. Volvemos a Barcelona viendo desde la ventanilla lo que dej√°bamos.